Ya llevo días dándole vueltas… y por fin arranco. Hoy tuve un día raro, casi malo, en el que me percaté de lo negras y retorcidas que se encuentran las cosas a mi alrededor. Vi a gente amargada, triste, haciendo cosas extrañas.
Así que es el momento adecuado. Es el momento de hablar de dos personas que no conozco mucho, pero que, cada una en lo suyo, son un modelo a seguir.
La primera es la persona más eficiente que conozco. Ante lo bueno pone una sonrisa, y ante lo malo, otra. Se pone seria cuando hace falta, cumple su cometido, pero siempre con alegría, prudencia y respeto. Se propone hacer muchas cosas y lo consigue.
A la otra la conozco aún menos, pero es la alegría personificada. Feliz, radiante, parece vivir con un gran entusiasmo, que contagia alrededor.
Es francamente una pena que no sigamos el ejemplo de estas personas que todo el mundo tenemos cerca en mayor o menor medida. Tengo quince años y hoy estoy triste por todos las cosas raras que hay alrededor, que no son sino infantiladas, chorradas que no tienen más importancia que la que se les da. Una sonrisa ante todas ella, la mejor arma.
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